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Gracias


Maria Beatriz.



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En este blog rezamos por todos los cristianos perseguidos y asesinados

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NOTICIAS SOBRE S.S. FRANCISCO

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Hemos vuelto

Queridos hermanos en Cristo. Tras algunos años de ausencia por motivos personales. A día de hoy 23/04/2017, con la ayuda de Dios Nuestro Señor retomamos el camino que empezamos hace ya algún tiempo. Poco a poco nos iremos poniendo al día, y trataremos de volver a ganarnos vuestra confianza.

Gracias de antemano y tenednos paciencia.
Dios os guarde a todos y muchas gracias a los que a pesar de todos habéis permanecido fieles a este blog, que con tanto cariño y tanta ilusión comenzó su andadura allá por el año 2009

Dios os bendiga y os guarde a todos.

8 de octubre de 2014

“Enséñanos a orar” Lc 11, 1-13

“Enséñanos a orar”
Lc 11, 1-13
1.   JESÚS REZA Y ENSEÑA EL PADRENUESTRO PORQUE PRIMERO LO VIVE Y LO PRACTICA.
En el evangelio de Lucas, el Padrenuestro también se encuentra enmarcado en una catequesis sobre la oración. Las enseñanzas se agrupan en tres temas: el Padrenuestro (Lc. 11, 1-4), la confianza y seguridad de que Dios escucha siempre (Lc. 11, 5-8) y la eficacia de la oración al Padre (Lc. 11, 9-13).
En Lucas, los discípulos reconocen en la práctica de Jesús una nueva forma de orar, que les impresiona y quieren imitar. Un día, al finalizar su oración, uno de ellos le pide que les enseñe a orar. La comparación con Juan el Bautista y sus discípulos es importante. Era común que cada maestro transmitiese a su grupo de seguidores una oración que los uniera, una especie de credo que los identificase. Los discípulos le reclaman al Señor que él también les enseñe una oración que los reúna, que los congregue como comunidad que intenta vivir como él. El Padrenuestro es una síntesis del mensaje de Jesús, un resumen de sus motivaciones más profundas. Es importante descubrir que Jesús, cuando quiere transmitir lo medular de su predicación y su vida, no utiliza un discurso doctrinal, sino una breve oración que reúne lo más importante del sentido de su vida. Jesús reza y enseña el Padrenuestro porque primero lo vive y lo practica.

2.   PADRE
No hay en el lenguaje humano ninguna palabra en que se condense toda la buena nueva que Jesús trajo a la tierra, como en la palabra que el hombre dirige a su Dios llamándole: Padre. Dios, nuestro Padre, nosotros sus hijos.
La palabra Padre la repite Jesús muchísimas veces, tanto en sus sermones a los judíos y apóstoles como en sus oraciones. Especialmente se ve esto en los Evangelios de San Mateo y San Juan. San Mateo trae esta palabra 44 veces, Juan cerca de 115 veces. De esto se deduce cuán profundamente impresionó esta palabra a los apóstoles y cuánto se grabó en su memoria.
Al poner esta palabra al principio de su oración, Jesús quería producir en nosotros los mismos sentimientos que El abrigaba. Por eso se puede comprender cuánto le agrada el que este pensamiento fundamental de su trato con Dios halle un eco fiel en nuestras oraciones.
Cuando un niño no conoció a su padre como la imagen perfecta del amor providencial, y no creció al calor de este amor, siempre sentirá la falta de uno de los aspectos más felices de su vida. Lo mismo acaece en el hombre que no aprendió sentirse hijo de Dios. A él no le queda más remedio que pedir con toda reverencia como los discípulos: "Señor, enséñanos a orar".
El decir “Padre”, nos debe hacernos muy felices en la convicción de tener por Padre a Dios, el Eterno e Inmenso, el Creador y Señor de todas las cosas creadas. ¡Qué ánimo y aliento, qué confianza en todas las situaciones de nuestra vida nos da esta seguridad. ¡Oh Padre mío, yo creo en tu eterno amor para conmigo! Cuán fielmente cumpliste siempre tus obligaciones de Padre conmigo! Yo a mi vez quiero ser fiel hijo tuyo y buen hermano de tus hijos, mis hermanos en la tierra, ante todo de tu Hijo que me recuperó los derechos perdidos de ser hijo tuyo. (Anónimo)
3.   SANTIFICADO SEA TU NOMBRE
Que gozo poder hablarle íntimamente a nuestro Padre y decirle: ¡Que tu,oh Padre, encuentres en el mundo aquella gloria externa que se te debe en la vida pública y privada de los hombres, en la ciencia y las bellas artes, en la técnica y en la vida política, ante todo en la práctica de las virtudes de tus hijos! ¡Ojalá todo sea dirigido para promover tu honra y gloria! Esta es mi primera aspiración en todas mis oraciones, como es el principal interés de los hijos buenos que el padre de familia sea honrado y amado de todos.
Oh querido Padre que estás en los cielos, necesito pedirte muchas cosas: soy pobre y necesito mi pan cotidiano; soy más pobre porque necesito el perdón de mi culpa: soy aún más pobre, porque necesito ser librado siempre de nuevos peligros; soy pobrísimo, porque necesito ser preservado de la perdición eterna. Pero todas esas cosas no han de ser lo primero que te pido. El primer y principal objeto de todos mis anhelos es que tu nombre sea santificado. ¡Ojalá toda mi vida sea dedicada a conseguir este fin primordial de todos los hombres de la tierra! (Anónimo)
4.   QUE VENGA TU REINO
Nosotros somos de propiedad y posesión, de Dios. Es así como le rogamos que fortalezca en nuestros corazones la convicción de ser suyos a fin de no servir a nadie fuera de El, como pedirle que no permitas que el espíritu del mundo reine en perjuicio de las almas inmortales. Roguemos al Señor para que refrene la incredulidad, la soberbia y la sensualidad. Pidamos que El extienda su reino por medio de la propagación de la fe entre todos los pueblos de la tierra, por la libertad y exaltación de la Iglesia, por la multiplicación de su influjo en todas las manifestaciones de la vida a su alcance, para ennoblecer la sociedad y poder llevarla a su verdadera felicidad. Roguemos al Señor para que tome posesión de los corazones de todos los hombres a fin de que puedan llegar a ser herederos de tu reino eterno.
5.   DANOS CADA DÍA NUESTRO PAN COTIDIANO
Bajo el concepto de "pan de cada día" que pedimos para todo el género humano, entendemos en primer término todos los bienes materiales y espirituales que el hombre necesita para la vida terrenal y existencia digna a su naturaleza. Llama nuestra atención que, cuando las peticiones anteriores, abrazan el cielo, la tierra y la eternidad, ésta se concreta al día que pasa y al pan que necesitamos.
Esta petición debe ser condicional, esto es, unida a la anterior a la que pedimos que se haga la voluntad de Dios en todas las cosas. Así pedimos aquí que nos dé el pan de cada día, si así es su santa voluntad.
Incondicional debe ser esta petición sólo cuando la referimos al pan de la divina gracia que diariamente necesitamos, o al pan de la Hostia divina. El recuerdo del Santísimo Sacramento es el pensamiento más hermoso y tierno que la palabra "pan" puede sugerirnos.
Oremos para que siempre aumente el número de los fieles que reciben diariamente este pan celestial y que con ellos se multiplique el número de aquellos en que Jesús vive y reina y que viven en Jesús; esto significaría el más perfecto cumplimiento de esa petición, la solución de la atormentadora cuestión por el pan cotidiano que tanto interesa a los hombres.
Muy convenientemente se une a esta petición la Comunión espiritual, a la vez que el ruego por aquellos pobres, a quienes falta el pan del día. No en balde Jesús acentúa tanto en esta y en las siguientes peticiones el concepto de familia que prima en ellas, que se llega a pensar que, no se nos concedería ningún pedido personal, que no alcance a la vez a todos nuestros hermanos.
6.   PERDONA NUESTROS PECADOS, PORQUE TAMBIÉN NOSOTROS PERDONAMOS A AQUÉLLOS QUE NOS OFENDEN;
Esta petición intenta mantener vivo en nosotros el espíritu de penitencia. El perdón de los pecados es la necesidad más urgente del caído género humano. No hay cosa que oprima tanto como una culpa no expiada. Ahora bien, el precio del perdón de toda la culpa del hombre lo pagó Jesús por medio de sus infinitos méritos, adquiridos por su vida, pasión y muerte. Pero la aplicación de estos méritos al alma exige su cooperación a la gracia. En esta cooperación no prestan, desgraciadamente, millares de almas. Para todas ellas pedimos nuevas y más abundantes gracias de perdón y conversión. En esto estriba el significado de esta petición. Al formularla no pensamos solamente en nuestra culpa personal, sino también en la de nuestra familia, de nuestros hermanos y allegados, de nuestro pueblo, patria y de todo el linaje humano. Este apostolado de la oración, esta petición por la conversión de los pecadores, disidentes, infieles y paganos, es una obra excelente de misericordia que cada cual puede hacer.
En todo ello hay que tener presente que Dios nuestro Señor es Padre bondadosísimo, inclinado por naturaleza a usar de misericordia donde quiera que note alguna buena voluntad en el hombre. No creamos algo de Dios que tendríamos reparo o vergüenza de creer de nuestro propio padre. Para nosotros pedimos la gracia de recibir siempre dignamente el Sacramento de la Penitencia y de no engañarnos acerca de la seriedad de nuestra contrición y sinceridad de nuestros propósitos, prometiendo a la vez cumplir con la condición expresada en las palabras que agregamos: "como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden". El perdón que Dios nos concede está en relación exacta con la conducta que nosotros observamos con nuestros prójimos (Mat. 7, 2). Un silencioso y sincero: "Perdona nuestras ofensas" por la salud de nuestro prójimo es la mejor contestación al rencor y la antipatía natural que se levanta en nuestro interior, y constituirá nuestro perdón y justificación ante el tribunal divino.
7.   Y NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN”.
En esta petición imploramos, nos preserve Dios de nuestros pecados, confesión que avergüenza nuestro orgullo. No podemos confiar en nosotros mismos. La historia de nuestra vida es en su mayor parte la historia de nuestras derrotas en las tentaciones. Sólo el que se teme a si mismo y confía en el auxilio de Dios, está seguro de no pecar. Al pedir que Dios no nos deje caer en las tentaciones, nos obligamos, a la vez, a evitar todas las ocasiones de pecado y emplear los medios necesarios para no pecar.
Adviértase aquí el plural "nos". Lo que cada cual pide para sí, lo implora igualmente para todos sus prójimos. ¡Con qué insistencia surgirá muchas veces de los corazones buenos y celosos de la salvación de las almas esta petición a favor de las que se hallan confiadas a su cuidado, especialmente para conservar la inocencia de la vida! ¡Cuán necesaria es tal oración, ante todo en la época actual en que toda la atmósfera se halla envenenada del olor viciado de la tentación!
8.   REZAR EL PADRENUESTRO HOY
Rezar hoy el Padrenuestro, es dar una mirada a Nuestro Padre, es unaexplosión de amor. Que gran cosa nos enseño Jesús, hablar con Dios como con su propio Padre, dirigirse a Dios familiarmente, como dice San Juan Casiano, “es una ternura de piedad en verdad entrañable”
Padre nuestro: este nombre suscita en nosotros todo a la vez, el amor, el gusto en la oración,.. Y también la esperanza de obtener lo que vamos a pedir, dice San Agustín: “¿Qué puede El, en efecto, negar a la oración de sus hijos, cuando ya previamente les ha permitido ser sus hijos?”
Dos sabios consejos: Es necesario acordarnos, cuando llamemos a Dios 'Padre nuestro', de que debemos comportarnos como hijos de Dios (San Cipriano, Dom. orat. 11) y Es necesario contemplar continuamente la belleza del Padre e impregnar de ella nuestra alma (San Gregorio de Nisa,or. dom. 2).
9.   NO SE DEBE SER NEGLIGENTE Y DESCUIDADO CON LA ORACIONES
En los versículos anteriores, (Lc 11, 1-4), a petición de los apóstoles, Jesús nos enseño como orar, ahora nos quiere dejar en claro que no hay que ser pusilánime, esto es falto de ánimo o de valor para soportar las penas, y no se debe ser negligente y descuidado con la oraciones y que si no somos oídos a la primera o la segunda, no dejemos de orar. En otras palabras, es bueno tener paciencia en las oraciones.
10. “SI UNO DE VOSOTROS TIENE UN AMIGO”
Dice Jesús, “Si uno de vosotros tiene un amigo”. ¿Cómo podríamos definir lo que es un amigo?, Parece que lo más cercanos a lo que entendemos, es con el que tiene una relación de amistad o de afecto y confianza, pero además yo agregaría, una relación personal desinteresada, que nace y se fortalece con el trato y está basada en un sentimiento recíproco de cariño y simpatía y también de amor mutuo. ¿Quién es este amigo? ¿Quién es más amigo nuestro que aquel que ha entregado su vida por nosotros? Este amigo es Jesús.
Luego dice y, acudiendo a él a medianoche, Aquí se nos da a conocer otro precepto, es decir a una hora impensada, y que oremos en todo momento (no sólo durante el día sino también de noche). Como pidió David cuando decía (Sal 118,62): "Me levantaba a media noche a tributarte gracias".
11. ¿CUÁNTO DEBEMOS ORAR?, ¿A QUE HORA DEBEMOS ORAR?
¿Cuánto debemos orar?, ¿A que hora debemos orar?, ¿Por quien debemos orar?, cuanto mas caemos y cuanto mas pecamos, cuanto mas necesitamos, nosotros y nuestros amigos, por esos dice "Amigo, préstame tres panes, porque ha llegado de viaje a mi casa un amigo mío y no tengo qué ofrecerle"
¿Qué son estos tres panes?, es el alimento divino, porque puede suceder que ha llegado un amigo fatigado de un mal camino, trasnochado y de mala vida, y nos pida ayuda en la fe a fin de cambiar el rumbo, y no sepamos que darle, entonces acudimos a la ayuda, a los Evangelios u otro fragmentos de las Sagradas Escrituras y a la oración.
12. ALGUNAS VECES SE TARDA EN RECIBIR, Y DEBEMOS INSISTIR CUANDO NECESITAMOS
Pero aquí en el ejemplo que nos pone el Maestro dice: "Y aquél, desde dentro, le responde: "No me molestes; la puerta ya está cerrada” ¿frente a esta puerta cerrada, como debiéramos actuar? No por esto vamos a abandonar nuestro interés, porque algunas veces se tarda en recibir, y debemos insistir cuando necesitamos, y todo lo que se adquiere con mucho trabajo, se conserva con cariño. Cuanto mas veamos cerradas las puertas, más debemos orar. (Pablo Col 4,3) “A la vez, orad también por nosotros, a fin de que el Señor nos abra una puerta para la palabra, para comunicar el misterio de Jesús”
Y sigue el relato: “Y mis hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme a dártelos",
En efecto muchos de los que reparten la sabiduría de los evangelios, como el buen pan necesitado, el mejor de los alimentos, y que anduvieron predicando por todo el mundo, están ya en reposo misterioso con el Señor. El lecho es el descanso del Salvador.
13. “YO OS DIGO: PEDID Y SE OS DARÁ”
Luego Jesús, nos añade una exhortación y nos estimula en extremo a buscar, a pedir y a llamar, hasta que recibamos lo que pedimos. Entonces nos dice: “Yo os digo: Pedid y se os dará”. Esto tiene fuerza de cumplimiento, porque todo lo que viene de Dios se hace. Luego haciéndonos ver la pequeñez inexcusable de nuestra fe, nos añade; “buscad y hallaréis”. Las cosas que se buscan exigen mucho cuidado, principalmente lo que está en Dios, porque son muchas las cosas que dificultan nuestros sentidos. Así como buscamos cosas perdidas así debemos buscar a Dios con ganas de encontrarlo.
14. "LLAMAD Y SE OS ABRIRÁ".
Mostremos también interés en que vamos a la puerta para que se nos abra y aunque no se abra inmediatamente, no perdamos la esperanza que se nos abrirá. Jesús así nos ha dicho, y su palabra es verdad que se cumple, por esto añade: "Llamad y se os abrirá". Porque si continuamos pidiendo, recibiremos sin duda. Por esto está cerrada la puerta, para obligarnos a que llamemos; por ello no contesta afirmativamente en seguida, para que pidamos encarecidamente. El Señor no nos invitaría tanto a que pidiésemos si no quisiera darnos, porque más quiere dar el Señor, que nosotros recibir.
15. ¿POR QUÉ MUCHOS QUE ORAN NO SON OÍDOS?
Algunos se preguntarán ¿por qué muchos que oran no son oídos? A ellos debemos contestarles que todo aquel que llega a pedir con recta intención, (en otra palabras simples, seamos derecho en pedir), no omitiendo nada de lo que pueda contribuir a obtener lo que pide, recibirá sin duda lo que ha pedido en su ruego. Pero si alguno separa su intención del ruego justo, esto es, no pide como corresponde o debe y entonces puede decirse que no pide. Así nos enseña también Santiago, Stgo 4,3: "Pedís, y no recibís, porque pedís mal"
En todo caso si pedimos, y creemos que no hemos recibido, todo lo que hemos ofrecido al Señor nunca estará demás.
16. EL SABE QUE ES BUENO PARA NOSOTROS
Dios sabe lo que necesitamos, y nos concede lo que El sabe que es bueno para nosotros. Algunas veces pedimos cosas que son inalcanzables, o cosas extrañas movido por ilusiones que se nos ocurren, por ejemplo que nos ayude a ganar la lotería, cuando pedimos a Dios algo semejante, nunca lo alcanzaremos.
En otras palabras, cuando nuestro hijo nos pide pan se lo concedemos con gusto, porque pide un alimento conveniente; pero cuando por falta de inteligencia nos pide una piedra para comer, no solamente no se la damos, sino que se lo prohibimos, porque es perjudicial hasta el deseo de ella. Este es el sentido del evangelio, porque si entre nosotros un hijo nos pide pan ¿le daríamos acaso una piedra? En el mismo sentido debemos entender lo de la serpiente y del pez, cuando dice: ¿Qué padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra; o, si pide un huevo, le da un escorpión?”
17. TENGAMOS CONFIANZA EN LA EFICACIA DE LA ORACIÓN
Dios no solamente nos concederá lo que le pidamos, va más allá, y se nos da así mismo, nos da su propio Don, que es el Don de su divino Espíritu.
Tengamos confianza en la eficacia de la oración, nuestro Padre no es indiferente a nuestras súplicas, los tres panes, son como las tres cosas que más requerimos, oración para pedir por nuestras necesidades, perseverancia para obtener la gracia de lo pedido y convicción en la bondad y el amor de Dios.
Dice san Mateo; 7,11. ¡Con cuánta mayor razón el Padre de ustedes, que está en el Cielo, dará cosas buenas a los que se las pidan!
La paz del Señor sea en su alma
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds

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