Hola amigos, bienvenidos a este sitio que solo busca compartir todo aquello que llega a mi buzón, y nos ayuda a crecer en nuestra fe católica..
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Gracias


Maria Beatriz.



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En este blog rezamos por todos los cristianos perseguidos y asesinados

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NOTICIAS SOBRE S.S. FRANCISCO

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Hemos vuelto

Queridos hermanos en Cristo. Tras algunos años de ausencia por motivos personales. A día de hoy 23/04/2017, con la ayuda de Dios Nuestro Señor retomamos el camino que empezamos hace ya algún tiempo. Poco a poco nos iremos poniendo al día, y trataremos de volver a ganarnos vuestra confianza.

Gracias de antemano y tenednos paciencia.
Dios os guarde a todos y muchas gracias a los que a pesar de todos habéis permanecido fieles a este blog, que con tanto cariño y tanta ilusión comenzó su andadura allá por el año 2009

Dios os bendiga y os guarde a todos.

22 de octubre de 2014

¿Adoramos a los Santos? Y Parte V: “La Virgen María”


Pienso que es difícil ser claro en este tema. Es comprensible que después de leer este texto aún queden dudas grandes. No porque este sea el texto más completo del tema, es evidente que no es más que un post en un blog común y corriente. Sino que este tema es muy delicado, no solo por su contenido, sino porque un ser humano puede esforzarse todo lo que quiera, pero al final, es imposible saber en totalidad el por qué de los deseos y mandatos de Dios. El tema es la veneración a la Virgen María por parte de los católicos. 


Utilizando algunos puntos expuestos en anteriores post sobre el tema, es sencillo explicar que cuando un católico se arrodilla a la estatuilla de la Virgen, esto no quiere decir que la esté adorando. Tampoco cuando este le canta o cuando le reza. Es sencillo explicar también que cuando nosotros los católicos hacemos procesiones con la Virgen no le estamos adorando tampoco, ni a la estatuilla ni a ella. Si hablamos de cómo tratamos los católicos a los santos, un protestante podría decirnos que tendríamos que tener una misma veneración a la Virgen María que a cualquier santo. Es más, con cualquier fiel vivo. Lo cual en sí es correcto, ya que ante los ojos del Señor todos somos iguales. Pero nosotros los católicos tenemos nuestras razones para venerar a la Virgen con mayor afecto. Creo que para muchos seria sorpresa saber que este mayor afecto tiene, además, bases bíblicas.

Un primer punto, y a mi parecer no el más importante, que hay que aclarar es la razón de la consabida diversidad de Vírgenes y Señores. Esto se debe a que cada una de estas estatuillas representa la aceptación y veneración que los pobladores de un lugar tienen al Señor Jesús y a la Virgen María. Se le llaman advocaciones. Si algún católico indica que existen en realidad varios señores Jesuses, está equivocado. Solo hay un Jesús, al igual que hay una Virgen María, esta última refiriéndonos a la Madre de Dios obviamente. Es por esta razón que existe esta variedad tan colorida.

“Perdón…pero… ¿Leí bien? ¿Dijiste…Madre de Dios? … ¡HEREJES!”. No, no lo somos. “¡Sí! Dios es eterno, el Alfa y el Omega, nadie es más que Dios”. En efecto, nadie es más que Dios y Él es eterno…pero además para Él nada es imposible (Lucas 1, 37). Existió una herejía llamada nestorianismo que indicaba que María no era madre de Dios, pero sí era madre de Jesús. ¿Cómo así? Que en Jesús existen dos personas, una divina y una humana. Decir esto es decir que Jesús no era Dios ya que Él es Verdadero Dios y Verdadero Hombre.

Si nosotros creyésemos lo que nos indicaba Nestóreo estaríamos pensando que Dios poseyó a un ser humano para hacer su Plan. Esto quitaría la divinidad de Cristo y lo convertiría en un instrumento más y no la Segunda Persona de la Trinidad, su posición real. Jesús es una sola persona divina que contiene en Él dos naturalezas, una divina y la otra humana. Y estas no se pueden separar, así como en ti no pueden separar tu cuerpo de tu razón, sentimientos y mente; o de su espíritu. Cuando tu madre te dio a luz, de dio a luz a ti íntegramente. No dio a luz primero el cuerpo, luego tu mente y finalmente tu espíritu. Es por esto que decimos que María es la madre de Dios, porque no se puede separar la naturaleza divina de la humana. Si María es la madre de la naturaleza humana, es al mismo tiempo, madre de la divina. Esto no quiere decir que ella es la creadora de Dios, ni que Dios tuvo punto de partida en ella. Es Dios quien se quiso encarnar en María para nuestra salvación. He aquí donde entra nuestra ceguera humana ante el plan de Dios, ya que Él en si es un misterio. Nosotros no podemos indicar con certeza cómo Dios lo hizo, pero sabemos que fue por la obra y gracia del Espíritu Santo.

“¿Por qué venerar de tal forma a María por eso? Fue Dios quien hizo la gran obra, no María”. En efecto, a Dios sea toda la gloria y alabanza por esta obra salvífica. Pero, y con esto este post recibiría toda crítica en contra por parte de los evangélicos, esta obra no sucedería sin el “Sí” de María. Y no porque Dios no era capaz, Él era todo poderoso, hay que recordarlo. Hay que comprender que Dios tiene una misión individual a cada uno para nuestra santificación y la santificación del mundo. Y si nosotros no hacemos esa misión, nadie podrá hacerlo. Esto por una sencilla razón, porque esta misión está hecha a nuestra medida; a nuestro yo auténtico y reconciliado; y no a su propia medida. Reside en nuestra libertad decidir si aceptamos ese plan para nuestra felicidad eterna o no. Así mismo con María. La misión de María en este mundo era ser la portadora de Cristo, la Madre del Salvador, ser aquella quien dará a luz a Jesús. Si esto no fuese cierto, no hubiera necesidad de que María diga sí o no, y Dios violaría su libertad y sin preguntarle o indicarle algo, Él podría en su vientre a Cristo. Pero como vemos en los pasajes de la Anunciación y Encarnación, esto no fue así.

En la Biblia nosotros podemos encontrar muchas veces en que llaman a María como Madre de Jesús: “Mateo 2, 11; Mateo 2,14; Mateo 2, 20; Lucas 1, 43; Lucas 2, 34; Lucas 2, 41; Juan 2, 1; Juan 2,3; etc”. Es una cuestión bíblica llamarla así. Y es mentira que ella quiere opacar a su hijo con su presencia. Ella realiza una acción dinámica con nosotros en el Plan Salvífico de su Hijo. Las Bodas de Caná es un ejemplo de ello. Es Jesús quien hace el milagro, es Jesús quien les otorga el vino. Pero es María quien ruega a Jesús por ellos. Ella intercede siempre por nosotros. En efecto, su veneración también es bíblica: “Bendita tú entre todas las mujeres” (Lucas 1, 42) y “Desde ahora, todas las generaciones me llamarán bienaventurada” (Lucas 1, 48) Y no por sus propias fuerzas o propios méritos. Sino por, como ella dijo, “porque ha hecho en mi favor cosas grandes el Poderoso” (Lucas 1, 49).   

Ahora, ella es la madre de Dios. Pero ¿Por qué es mi madre? Por la famosa escena en el Calvario: “Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dijo a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo” Luego dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”” (Juan 19 26-27).  Cualquiera puede decir que Jesús le dio a Juan a su madre para que la cuidase y punto. Pero ¿Por qué el apóstol tuvo necesidad de poner esto en el evangelio, mensaje de salvación para el mundo? Y hay que saber que su evangelio es la explicación de la vida de Jesús con mayor profundidad que los demás. Y es que Jesús nos da a su madre para que ella nos ayude en nuestro camino a la santidad.  

Hay ciertas verdades que la Iglesia protege que muchos no comprenden o se niegan a creer. Por ejemplo, que María es Inmaculada, es decir, nació sin mancha de pecado. Ella fue salva por preservación. Cristo la preservó del pecado por su sacrificio en la Cruz. Es como si la hubiese salvado primero a ella por su sacrificio antes que a nosotros. Esto lo explicó el Beato Juan Duns Escoto (1266-1308). Esto para que ella no tenga el pecado para negarse ante el Plan de Dios para ella. Su plan no era como el plan de cualquiera, obviamente.

Otro dogma es el de la Asunción y Coronación de María. Esto se encuentra en el Apocalipsis donde el Apóstol Juan nos indica el grado de Santidad de nuestra madre: “Apareció en el cielo un signo sorprendente: una Mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y tocada con una corona de estrellas” (Ap 12, 1). En los siguientes versículos nos narra la historia de esta mujer, y si ustedes lo leen, sabrán que se refiere a la Virgen María.

Otro dogma de fe que suele tener mucho debate es la Virginidad Perpetua de María. No cabe duda para el cristiano que María fue virgen antes de la divina concepción de Jesús: “¿Cómo será esto, pues no conozco varón?” (Lucas 1, 34). Pero muchos cristianos no católicos afirman que esto no quiere decir que ella fue virgen para toda su vida, ya que como estaba casada con José, podía tener relaciones físicas con él cuando quisiesen. Y se basan en versículos de la Biblia para decir esto: “Todavía estaba hablando a la muchedumbre, cuando su madre y sus hermanos se presentaron…” (Mateo 12, 46), “¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?” (Mateo 13, 55), “Llegaron su madre y sus hermanos y, quedándose fuera, mandaron a llamarle” (Marcos 3, 31). La palabra que se usaba en griego para estos versículos es “Adelphos” que si bien pueden significar hermanos de sangre, pueden significar primos, parientes, compatriotas, etc. Y hay que comprender, además, que la concepción de hermanos que tiene el judaísmo es muy amplia. Para un judío, sus primos cercanos y lejanos, son considerados hermanos. Aquí se aplica la tendencia a la interpretación textual fuera de contexto del protestante.

Otro versículo que los evangélicos usan es el siguiente: “Pero no la conocía hasta que ella dio a luz un hijo, a quien puso por nombre Jesús” (Mateo 1, 25). Aquí no se está diciendo que después del nacimiento de Jesús José haya tenido relaciones íntimas con María. Se indica que José y María no habían tenido relaciones físicas antes del nacimiento de Jesús, nada más.   

Y bien, esperamos que este post no les haya sido suficiente. Se ha tratado de explicar en un post de internet las verdades reveladas de la Iglesia sobre la vida y naturaleza de la Virgen María, Santísima Madre de Dios, Inmaculada. Sigan escudriñando, sigan buscando, que ella a pesar de ser el centro de investigación en el tema, los guiará a nuestro Señor Jesús Cristo. Cristo nos envía a ella para que nos eduque como hombres, como la madre que es. Y ella, a su vez, nos enviará al Señor Jesús para que Él nos enseñe a ser santos. No nos queda nada más que concluir con el pensamiento de Martín Lutero, que dice: “Las grandes cosas que Dios ha realizado en María se reducen a ser la Madre de Dios” (Martín Lutero, 28 Dezember 1544: LW 49,646). Que nuestra madre, siendo usted protestante o no, nos bendiga y nos guíe en nuestro viaje de comprensión al Señor Jesús. Bendiciones.     

 http://cambioalcaminar.blogspot.com.es

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