Hola amigos, bienvenidos a este sitio que solo busca compartir todo aquello que llega a mi buzón, y nos ayuda a crecer en nuestra fe católica..
(casi todo es sacado de la red)

Si alguien comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia o que se retire, por favor, que me lo comunique y lo hago inmediatamente. Gracias.

Espero que os sirva de ayuda y comenteis si os parece bien...


Gracias


Maria Beatriz.



SI AL CRUCIFIJO Tu quita un Crucifijo y nosotros pondremos mil

En este blog rezamos por todos los cristianos perseguidos y asesinados

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NOTICIAS SOBRE S.S. FRANCISCO

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Hemos vuelto

Queridos hermanos en Cristo. Tras algunos años de ausencia por motivos personales. A día de hoy 23/04/2017, con la ayuda de Dios Nuestro Señor retomamos el camino que empezamos hace ya algún tiempo. Poco a poco nos iremos poniendo al día, y trataremos de volver a ganarnos vuestra confianza.

Gracias de antemano y tenednos paciencia.
Dios os guarde a todos y muchas gracias a los que a pesar de todos habéis permanecido fieles a este blog, que con tanto cariño y tanta ilusión comenzó su andadura allá por el año 2009

Dios os bendiga y os guarde a todos.

3 de septiembre de 2014

Miércoles, 3 de Setiembre de 2014. Comentarios de las Lecturas,


1Cor. 3, 1-9. Dios es el único autor de la salvación. A nosotros, colaboradores suyos, nos ha confiado su Palabra para que, como la mejor de las semillas, la sembremos en el corazón de todas las personas; y para que, mediante la predicación, vayamos empapando día a día el terreno en el que se haya sembrado esa Palabra. Pero el que brote la Vida nueva y crezca hasta producir frutos nuevos de santidad y de justicia, no depende de nosotros sino de Dios. Por eso el apóstol no puede propiciar el que sus oyentes se vayan tras de él despreciando a los demás apóstoles o agentes de pastoral, generando así divisiones en la Iglesia. Sólo somos colaboradores del Evangelio. Cumplamos con amor la Misión que se nos ha confiado. Procuremos que el corazón de aquellos a los que proclamamos la Buena Nueva de salvación no vaya tras de nosotros sino tras de Cristo, hasta llegar, junto con Él, a la Gloria que Dios ofrece a la humanidad entera, y que nosotros no podríamos darles al margen de Cristo.

Sal. 33 (32). El Señor nuestro Dios no sólo nos ha llamado para comunicarnos su Vida y hacernos hijos suyos, sino que también nos ha revelado su Victoria sobre el pecado y la muerte. En Cristo tanto hemos conocido como hemos experimentado el amor de Dios. Los que hemos sido objeto de este amor misericordioso de Dios nos hemos de convertir en sus fieles testigos en el mundo, pues Dios ha querido que por medio de su Iglesia la Victoria de Cristo llegue a todos, hasta el último rincón de la tierra, y puedan, todos, alcanzar la salvación y alabar su Santo Nombre. Cumplamos, pues, con la Misión que el Señor nos ha confiado.

Lc. 4, 38-44. También nosotros debemos encontrarnos con Cristo, para que remedie nuestros males no sólo físicos sino también interiores. Pero no sólo hemos de buscar al Señor para recibir de Él sus dones, sino especialmente para ponernos al servicio de los demás, libres de todo aquello que pudiera torcer nuestras intenciones de servicio, que ha de nacer del amor fraterno y gratuito que hemos de tener a todos; libres de todo aquello que pudiera generar divisiones entre nosotros. No perdamos la conciencia de que la Iglesia ha sido instituida para evangelizar a todas las naciones. No hagamos de la Iglesia una iglesia de grupos o de élites. Trabajemos para que el Evangelio se encarne en el corazón de todas las personas, de tal forma que, libres de todo aquello que les oprime, puedan convertirse en un signo claro y creíble del Evangelio mediante sus palabras, sus obras y su vida misma.
El Señor nos ha reunido en esta Celebración Litúrgica para que seamos testigos cualificados del amor que el Padre Dios nos tiene. Él quiere que la Vida que ha sembrado en nosotros no se quede como una semilla estéril al borde del camino. Él espera de nosotros los frutos abundantes del amor, de la paz y de la justicia, que nos hagan convertirnos en continuadores de la Obra de Salvación de Dios en el mundo. En la Eucaristía el Señor nos libra de nuestras diversas esclavitudes; de aquellas cadenas que nos atan al pecado o al egoísmo, y nos pone en camino, camino de servicio en el amor fraterno, buscando hacer el bien a todos a imagen de como Cristo lo ha hecho a favor de nosotros.
La Iglesia, todos los bautizados, no debemos perder la conciencia de que hemos sido enviados a trabajar por el Reino de Dios. Esta Misión la hemos recibido desde el día en que fuimos incorporados a Cristo mediante el Bautismo. Por eso hemos de ser testigos de Cristo y anunciar su Evangelio en los diversos ambientes en que se desarrolle nuestra vida, contribuyendo a ello tanto con nuestras palabras, como con nuestra oración, nuestro sacrificio, nuestras buenas obras, nuestro ejemplo y nuestra vida misma. En el anuncio del Evangelio no podemos despreciar lo que, antes de nosotros, otros hicieron, pues no somos lo que inventan la obra evangelizadora, sino los que continúan la obra de Dios en el mundo. Así, conforme a la medida de la gracia recibida, cada uno debe esforzarse, fortalecido con el Espíritu Santo, en hacer que día a día nos vayamos viendo cada vez más libres de todo aquello que nos impida vernos como hermanos, y trabajar para que el Reino de Dios se inicie ya desde ahora entre nosotros.
Roguémosle al Señor, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, que nos conceda la gracia de saber poner nuestra vida al servicio del Evangelio, tratando, especialmente, de pasar haciendo el bien a todos, conforme al ejemplo que de Cristo hemos recibido. Amén.

Homiliacatolica.com

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