Hola amigos, bienvenidos a este sitio que solo busca compartir todo aquello que llega a mi buzón, y nos ayuda a crecer en nuestra fe católica..
(casi todo es sacado de la red)

Si alguien comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia o que se retire, por favor, que me lo comunique y lo hago inmediatamente. Gracias.

Espero que os sirva de ayuda y comenteis si os parece bien...


Gracias


Maria Beatriz.



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En este blog rezamos por todos los cristianos perseguidos y asesinados

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NOTICIAS SOBRE S.S. FRANCISCO

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Hemos vuelto

Queridos hermanos en Cristo. Tras algunos años de ausencia por motivos personales. A día de hoy 23/04/2017, con la ayuda de Dios Nuestro Señor retomamos el camino que empezamos hace ya algún tiempo. Poco a poco nos iremos poniendo al día, y trataremos de volver a ganarnos vuestra confianza.

Gracias de antemano y tenednos paciencia.
Dios os guarde a todos y muchas gracias a los que a pesar de todos habéis permanecido fieles a este blog, que con tanto cariño y tanta ilusión comenzó su andadura allá por el año 2009

Dios os bendiga y os guarde a todos.

8 de septiembre de 2014

Mateo 1,1-16.18-23

Texto Bíblico:
Libro de la genealogía de Jesús, Mesías, hijo de David, hijo de Abrahán: Abrahán engendró a Isaac; Isaac engendró a Jacob; Jacob engendró a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Fares y Zará; Fares engendró a Esrón; Esrón engendró a Arán. Arán engendró a Aminadab; Aminadab engendró a Naasón; Naasón engendró a Salmón.  Salmón engendró, de Rahab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed engendró a Jesé. Jesé engendró al rey David.
David engendró, de la mujer de Urías, a Salomón. Salomón engendró a Roboán; Roboán engendró a Abías, Abías engendró a Asaf.Asaf engendró a Josafat; Josafat engendró a Jorán; Jorán engendró a Ozías. Ozías engendró a Joatán, Joatán engendró a Acaz; Acaz engendró a Exequias. Ezequías engendró a Manasés; Manasés engendró a Amón; Amón engendró a Josías. Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, en tiempos del destierro a Babilonia.
Después del destierro a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel; Salatiel engendró a Zorobabel. Zorobabel engendró a Abiud; Abiud engendró a Eliacín; Eliacín engendró a Azor. Azor engendró a Sadoc; Sadoc engendró a Aquín; Aquín engendró a Eliud. Eliud engendró a Eleazar; Eleazar engendró a Matán; Matán engendró a Jacob. Jacob engendró a José, esposo de María, de la que nació Jesús, llamado el Mesías.
El nacimiento de Jesús, Mesías, sucedió así: su madre, María, estaba comprometida con José, y antes del matrimonio, quedó embarazada por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, pensó abandonarla en secreto. Ya lo tenía decidido, cuando un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: - José, hijo de David, no temas recibir a María como esposa tuya, pues la criatura que espera es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, a quien llamarás Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio del Profeta:
Mira, la Virgen está embarazada, dará a luz a un hijo que se llamará Emanuel -que significa: Dios con nosotros-

 Comentario:

La genealogía nos ayuda a conocer nuestros orígenes y saber de nuestras raíces. Para los judíos era muy importante conservar viva la memoria de sus antepasados. De esta manera, el nacimiento de Jesús queda vinculado a la historia de un pueblo, Israel; una historia cargada de promesas y esperanzas, pero también de fragilidad y pecado. Una pequeña historia, de la que dependerá toda la historia humana.

Así lo ve Mateo al comenzar su evangelio con la genealogía de Jesús: “Jesús, llamado el Mesías”, en Él confluyen la historia de los hombres y la historia de las promesas de Dios, representadas por David y por Abrahán, o lo que es lo mismo: la única historia de salvación.

Pero Mateo no nos está hablando de una historia alejada de nuestra historia. En ella estamos representados por todos estos diversos personajes cuyos nombres evocan todo lo que de bueno, de frágil, de éxito y de fracaso, de dolor y sufrimientos que existe en la familia humana: patriarcas, sabios y profetas, buenos y malos gobernantes, trabajadores, campesinos, desterrados, esclavos, nativos, emigrantes y prostitutas…… ¿Quién al leer esta primera página del evangelio se sentirá excluido de la familia de Jesús? ¿Quién no se sentirá llamado a participar de la plenitud de las promesas de Dios que se han hecho carne en un miembro de nuestra familia humana? La cadena de generaciones desemboca, por fin, en el último eslabón; no uno más, sino único, definitivo y extraordinario: un nacido de “virgen”, la maternidad de María no es obra de José, sino que del Espíritu Santo. Así habla el texto y así ha permanecido en la fe de la Iglesia.


(Orfa)

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