Hola amigos, bienvenidos a este sitio que solo busca compartir todo aquello que llega a mi buzón, y nos ayuda a crecer en nuestra fe católica..
(casi todo es sacado de la red)

Si alguien comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia o que se retire, por favor, que me lo comunique y lo hago inmediatamente. Gracias.

Espero que os sirva de ayuda y comenteis si os parece bien...


Gracias


Maria Beatriz.



SI AL CRUCIFIJO Tu quita un Crucifijo y nosotros pondremos mil

En este blog rezamos por todos los cristianos perseguidos y asesinados

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NOTICIAS SOBRE S.S. FRANCISCO

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Hemos vuelto

Queridos hermanos en Cristo. Tras algunos años de ausencia por motivos personales. A día de hoy 23/04/2017, con la ayuda de Dios Nuestro Señor retomamos el camino que empezamos hace ya algún tiempo. Poco a poco nos iremos poniendo al día, y trataremos de volver a ganarnos vuestra confianza.

Gracias de antemano y tenednos paciencia.
Dios os guarde a todos y muchas gracias a los que a pesar de todos habéis permanecido fieles a este blog, que con tanto cariño y tanta ilusión comenzó su andadura allá por el año 2009

Dios os bendiga y os guarde a todos.

20 de septiembre de 2014

La Palabra de Dios diaria: Sábado de la 24ª semana del Tiempo Ordinario




Santos: Andrés Kim Taegon, Pablo Chong Hasang y compañeros, mártires; Juan Carlos Cournay, mártir.

Vísperas I del domingo: la semana del Salterio. Tomo IV: pp. 671 y 255. Para los fieles: pp. 472 y 416. Edición popular: pp. 13 y 480. Memoria (Rojo)

LA SIEMBRA
1 Co 15,35-37; Lc 8,4-15
La imagen de la semilla es sugerente porque lleva encerrada la esperanza de vida. Una vez que los seres humanos domesticaron hace miles de años las semillas aprendieron a descubrir el valor de la siembra y la cosecha. La parábola del sembrador juega con el simbolismo de la semilla y exhibe los rasgos principales del proceso de comunicación entre Dios y su pueblo. El sembrador rompe los paradigmas establecidos por los buenos campesinos y comienza a lanzar la semilla a diestra y siniestra. Los resultados que recoge están por debajo de las expectativas de cualquier campesino. El aspecto dominante de la parábola enfatiza los obstáculos más comunes que enfrenta la predicación cristiana. El apóstol san Pablo recurre a la imagen de la siembra para expresar su reserva ante el misterio de la resurrección. El cuerpo mortal es sembrado de alguna manera en la tierra y Dios, Señor y Dador de la vida, se encarga de activar el don de la vida, para hacernos partícipes de su plenitud.

MISA DE SANTA MARÍA EN SÁBADO
ANTÍFONA DE ENTRADA (Cfr. Jdt 13, 18-19)
María, el Altísimo te ha bendecido más que a todas las mujeres de la tierra, y de tal manera te ha glorificado, que los hombres no cesan de alabarte.

ORACIÓN COLECTA
Dios de eterna gloria, Padre santo, que has introducido en el mundo la verdadera alegría, Cristo, tu Hijo, sol de justicia nacido de la Virgen Madre, líbranos del peso del pecado, que entristece y extingue tu Espíritu en nosotros, y recíbenos en la mesa de tu Reino, para saciamos con el pan que contiene en sí todo deleite. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA
Se entierra un cuerpo corruptible y resucita incorruptible.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 15, 35-37.42-49

Hermanos: Hay algunos que preguntan: "¿Cómo resucitan los muertos? ¿Qué clase de cuerpo van a tener?". Es que no se han puesto a pensar que el grano que se siembra tiene que morir, para que nazca la planta. Lo que se siembra no es la planta que va a brotar, sino solamente la semilla, por ejemplo, de trigo o de cualquier otra cosa.

Lo mismo sucede en la resurrección de los muertos: se siembra un cuerpo corruptible y resucita incorruptible; se siembra un cuerpo miserable y resucita glorioso; se siembra débil y resucita fuerte; se siembra un cuerpo puramente humano y resucita un cuerpo vivificado por el Espíritu divino.

Pues si existe un cuerpo puramente humano, también existe un cuerpo vivificado por el Espíritu. En efecto, la Escritura dice que el primer hombre, Adán, fue un ser que tuvo vida; el último Adán es Espíritu que da la vida. Sin embargo, no existe primero lo vivificado por el Espíritu, sino lo puramente humano; lo vivificado por el Espíritu viene después.

El primer hombre, hecho de tierra, es terreno; el segundo viene del cielo. Como fue el hombre terreno, así son los hombres terrenos; como es el hombre celestial, así serán los celestiales. Y del mismo modo que fuimos semejantes al hombre terreno, seremos también semejantes al hombre celestial.

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.



Comentario:
La Materia no es Contraria al Espíritu

Mucha gente considera, de modo como espontáneo, que nuestra fe opone la materia y el espíritu. Eso ha sucedido muchas veces y de muchas maneras. Por ejemplo, en tiempos de Santo Domingo, el fundador de la Orden de Predicadores, varios de los grupos heréticos (sectas) de la época se consideraban espirituales porque despreciaban la materia, por ejemplo diciendo que el matrimonio era una cosa esencialmente pecaminosa porque implicaba el uso del cuerpo en la sexualidad.

La primera lectura de hoy nos ayuda a entender el grave error de quienes piensan de esa manera, que se llama, en términos generales, el "maniqueísmo." Pero no es sólo esta lectura: es TODA la Biblia la que predica que es absurdo considerar mala a la materia. Ya desde el Génesis queda claro que hay un único Creador, Dios Nuestro Señor, que "vio todo lo que había hecho, y era muy bueno." Pero la primera lectura de hoy va más allá: no es sólo nuestro origen sino nuestro destino final el que muestra que el plan de Dios para con la materia es algo grande y sublime: ¡nuestro cuerpo será glorificado!

En efecto, así como el cuerpo de Cristo, una vez resucitado de entre los muertos ya no muere, así nuestro cuerpo será renovado de una manera que no entendemos pero que sí creemos, porque el testimonio de Dios, que resucitó a su Hijo, no puede ni engañarse ni engañarnos. Esto habla de la enorme dignidad del cuerpo humano, que, frágil y todo como es, vemos que ha sido llamado a un destino eterno y glorioso.

Una consecuencia importantísima de esta enseñanza es que no hay espacio para hablar de "reencarnación" en la fe cristiana. La reencarnación presupone que mi verdadero yo es completamente separable de mi cuerpo, y eso es sencillamente mentira. Nuestro destino no es pasearnos por esta tierra en distintas vidas sino participar de la vida que no acaba y que ya refulge en el Cuerpo Glorioso de nuestro Amado Señor y Salvador.



Del salmo 55 R/. Caminaré en la presencia del Señor.

Yo sé bien que el Señor está conmigo; por eso en Dios, cuya promesa alabo, sin temor me confío. ¿Qué hombre ha de poder causarme daño? R/. 

Te debo, Señor, las promesas que te hice, te las cumpliré con acción de gracias, porque libraste mi vida de la muerte, mis pies de la caída, para que camine en la presencia de Dios, mientras tengo la luz de la vida. R/.



ACLAMACIÓN (Cfr. Lc 8, 15) R/. Aleluya, aleluya.

Dichosos los que cumplen la palabra del Señor con un corazón bueno y sincero y perseveran hasta dar fruto. R/.



Lo que cayó en tierra buena representa a los que escuchan la palabra, la conservan en un corazón bueno y bien dispuesto, y dan fruto por su constancia.

Del santo Evangelio según san Lucas: 8, 4-15

En aquel tiempo, mucha gente se había reunido alrededor de Jesús, y al ir pasando por los pueblos, otros más se le unían. Entonces les dijo esta parábola:

"Salió un sembrador a sembrar su semilla. Al ir sembrando, unos granos cayeron en el camino, la gente los pisó y los pájaros se los comieron. Otros cayeron en terreno pedregoso, y al brotar se secaron por falta de humedad. Otros cayeron entre espinos, y al crecer éstos, los ahogaron. Los demás cayeron en tierra buena, crecieron y produjeron el ciento por uno". Dicho esto, exclamó: "¡El que tenga oídos para oír, que oiga!". 

Entonces le preguntaron los discípulos: "¿Qué significa esta parábola?". Y Él les respondió: "A ustedes se les ha concedido conocer claramente los secretos del Reino de Dios; en cambio, a los demás, sólo en parábolas para que viendo no vean y oyendo no entiendan.

La parábola significa esto: la semilla es la palabra de Dios. Lo que cayó en el camino representa a los que escuchan la palabra, pero luego viene el diablo y se la lleva de sus corazones, para que no crean ni se salven. Lo que cayó en terreno pedregoso representa a los que, al escuchar la palabra, la reciben con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba, fallan. Lo que cayó entre espinos representa a los que escuchan la palabra, pero con los afanes, riquezas y placeres de la vida, se van ahogando y no dan fruto. Lo que cayó en tierra buena representa a los que escuchan la palabra, la conservan en un corazón bueno y bien dispuesto, y dan fruto por su constancia".

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.



Comentario:
 Una siembra abundante

El evangelio de hoy nos trae otro tema: la abundante siembra de la Palabra. Es natural y es lo más frecuente que leamos este texto desde el análisis de los terrenos, pero hay otra lectura posible, que algunos estudiosos dicen que corresponde más a la intención primera de Jesús: miremos el poder de la semilla.

En efecto, este sembrador divino es generoso, como Dios mismo es generoso. Al planeta tierra, único que cobija vida inteligente en este sistema solar, le llega una trillonésima parte de la luz del sol; lo demás aparentemente se desperdicia. Nuestro Dios es un Dios que "desperdicia", pues vemos que desperdicia atardeceres bellísimos que nadie ve, colores preciosos que nadie agradece, paisajes de ensueño que nadie canta. Ese "desperdicio", esa sobreabundancia de donación es como la traducción a nuestro pequeño mundo y a nuestra pequeña mente del misterio de su infinitud, que no conoce límites. Con sus "desperdicios" Dios revela discreta pero eficazmente que es infinito.

Y ese infinito existe también, y mucho más, en la Palabra y en la gracia. Solemos llamar a la parábola de hoy la parábola del sembrador, pero quizá podríamos llamarla mejor la parábola de la semilla victoriosa. Porque esta es la historia de una semilla que, aunque rechazada, oprimida o secuestrada siempre se sale con la suya y desde la abundancia de su amor todo lo gobierna. Así es Dios.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Jubilosos de poder celebrar la festividad de la Madre de tu Hijo, te presentamos, Señor, estas ofrendas de alabanza, y te pedimos que por este santo intercambio de dones, se acrecienten en nosotros los frutos de la redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Santa María Virgen.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Cfr. Lc 1, 48)
Me llamarán bienaventurada todas las generaciones, porque ha puesto Dios sus ojos en la humildad de su esclava.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Habiendo recibido el sacramento celestial, te pedimos, Señor, que cuantos hemos celebrado con veneración, la memoria de la santísima Virgen María, merezcamos participar del banquete eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Homilías de Fr. Nelson Medina, O.P.

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