Hola amigos, bienvenidos a este sitio que solo busca compartir todo aquello que llega a mi buzón, y nos ayuda a crecer en nuestra fe católica..
(casi todo es sacado de la red)

Si alguien comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia o que se retire, por favor, que me lo comunique y lo hago inmediatamente. Gracias.

Espero que os sirva de ayuda y comenteis si os parece bien...


Gracias


Maria Beatriz.



SI AL CRUCIFIJO Tu quita un Crucifijo y nosotros pondremos mil

En este blog rezamos por todos los cristianos perseguidos y asesinados

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NOTICIAS SOBRE S.S. FRANCISCO

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NOTICIAS SOBRE S.S.FRANCISCO

Hemos vuelto

Queridos hermanos en Cristo. Tras algunos años de ausencia por motivos personales. A día de hoy 23/04/2017, con la ayuda de Dios Nuestro Señor retomamos el camino que empezamos hace ya algún tiempo. Poco a poco nos iremos poniendo al día, y trataremos de volver a ganarnos vuestra confianza.

Gracias de antemano y tenednos paciencia.
Dios os guarde a todos y muchas gracias a los que a pesar de todos habéis permanecido fieles a este blog, que con tanto cariño y tanta ilusión comenzó su andadura allá por el año 2009

Dios os bendiga y os guarde a todos.

28 de septiembre de 2014

La Palabra de Dios diaria: Domingo 26º del Tiempo Ordinario - Ciclo A



Santos: Lorenzo Ruiz y compañeros, mártires; Wenceslao de Bohemia, mártir. Beato Francisco Castelló, mártir. (Verde)

CUANDO EL MALVADO SE CONVIERTE
Ez 18, 25-28; Flp 2, 1-11; Mt 21, 26-32
El profeta Ezequiel representa un cambio sustancial en la comprensión de la justicia divina, puesto que afirma el principio de la responsabilidad personal. Cada persona se hace responsable de sus propias decisiones. En adelante, el proceder del Señor enfatizará la compasión y la misericordia sobre el castigo. El Dios de la vida se alegra cuando sus hijos reorientan sus opciones y reajustan sus relaciones con Él y con sus hermanos. De esa manera cosecharán vida en abundancia. La parábola de los dos hijos que nos refiere el Evangelio de san Mateo ilustra ese planteamiento. Para Dios no hay prisas ni plazos terminantes. Alarga las oportunidades, regala su perdón y acoge con alegría al hijo desobediente que depone su rebeldía. En el terreno de los hechos, eso fue lo que hizo el Señor Jesús al acoger a los descreídos y a las prostitutas. Esa compasión abierta despertó los recelos y el rechazo de la "gente decente" que cuestionó su proceder.

ANTÍFONA DE ENTRADA (Dn 3, 31.29. 30. 43. 42)
Todo lo que hiciste con nosotros, Señor, es verdaderamente justo, porque hemos pecado contra ti y hemos desobedecido tus mandatos; pero haz honor a tu nombre y trátanos conforme a tu inmensa misericordia.

ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que manifiestas tu poder de una manera admirable sobre todo cuando perdonas y ejerces tu misericordia, multiplica tu gracia sobre nosotros, para que, apresurándonos hacia lo que nos prometes, nos hagas partícipes de los bienes celestiales. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA
Cuando el pecador se arrepiente, salva su vida.

Del libro del profeta Ezequiel: 18, 25-28
Esto dice el Señor: "Si ustedes dicen: 'No es justo el proceder del Señor', escucha, casa de Israel: ¿Conque es injusto mi proceder? ¿No es más bien el proceder de ustedes el injusto?
Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere; muere por la maldad que cometió. Cuando el pecador se arrepiente del mal que hizo y practica la rectitud y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se aparta de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá". 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Comentario:
Ya conocemos (Domingo 23º) al Profeta Ezequiel, sacerdote que predica primero en Jerusalén, asiste a su destrucción, y sigue su predicación deportado en Babilonia.
Uno de los temas habituales de su predicación es la conversión. "Volveos al Señor, Él os recibirá, Él os salvará y os devolverá a la Tierra."

En el texto de hoy se toca un tema específico: Israel tiene la convicción de que hay un castigo inmediato del pecado, y de que estos castigos pasan de generación en generación: que el hijo paga por el pecado de los padres. Ezequiel precisa que el pecador paga por sus pecados, y que, si se vuelve a Dios, siempre encuentra perdón. Merece la pena leer todo este capítulo 18. Termina así:

Quitaos de encima los delitos que habéis cometido,
estrenad un corazón nuevo y un espíritu nuevo ...
Pues no quiero la muerte de nadie - oráculo del Señor –
¡Convertíos y viviréis!

Del salmo 24 R/. Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Descúbrenos, Señor, tus caminos, guíanos con la verdad de tu doctrina. Tú eres nuestro Dios y salvador y tenemos en ti nuestra esperanza. R/.
Acuérdate, Señor, que son eternos tu amor y tu ternura. Según ese amor y esa ternura, acuérdate de nosotros. R/.
Porque el Señor es recto y bondadoso indica a los pecadores el sendero, guía por la senda recta a los humildes y descubre a los pobres sus caminos. R/.


Tengan los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús.

De la carta del apóstol san Pablo a los filipenses: 2, 1-11
Hermanos: Si alguna fuerza tiene una advertencia en nombre de Cristo, si de algo sirve una exhortación nacida del amor, si nos une el mismo Espíritu y si ustedes me profesan un afecto entrañable, llénenme de alegría teniendo todos una misma manera de pensar, un mismo amor, unas mismas aspiraciones y una sola alma. Nada hagan por espíritu de rivalidad ni presunción; antes bien, por humildad, cada uno considere a los demás como superiores a sí mismo y no busque su propio interés, sino el del prójimo.
Tengan los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús.
Cristo, siendo Dios, no consideró que debía aferrarse a las prerrogativas de su condición divina, sino que, por el contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de siervo, y se hizo semejante a los hombres. Así, hecho uno de ellos, se humilló a sí mismo y por obediencia aceptó incluso la muerte, y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que, al nombre de Jesús, todos doblen la rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y todos reconozcan públicamente que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

 Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Comentario:
Continuando la carta a los filipenses, leemos hoy un fragmento de las recomendaciones para la vida dentro de la comunidad que se iniciaron en el último versículo de la lectura del domingo anterior.

El fragmento habla de la unidad y armonía que debe reinar entre los creyentes, y pone a la humildad como fundamento de esta concordia. Vale la pena notar que la exhortación es vehemente, puesto que la introduce con una referencia a aquello que es más importante para los lectores: la participación del consuelo de Cristo y de los dones del Espíritu. Asimismo cabe señalar el tono de la petición que es una súplica en la que se quiere traslucir todo el amor por aquella comunidad y la ilusión que tiene de que llegue a funcionar bien.

Todo ello induce a pensar que probablemente la iglesia de Filipos peligraba de caer en serias divisiones, provocadas no por disensiones de fe o de comportamiento, sino por rivalidades personales. Por ello Pablo insiste tanto en la humildad y en no anteponer los propios intereses al interés común. Y, como apoyo para esta exhortación, el apóstol añade el conocido himno a JC: los creyentes deben ser humildes y totalmente desinteresados, como JC lo fue, hasta el punto de renunciar absolutamente a todo lo que podía reclamar como propio con mucha mayor razón que cualquiera de los filipenses.

JC no pretende que en él se manifieste y le sea reconocida la gloria a la que tiene derecho por su "condición divina", sino que admite la "condición de esclavo", que se concreta en el hecho de ser un hombre como los demás, sin los privilegios de la divinidad: esto culminará con la humillación de la muerte, de la que se señala que no fue una muerte cualquiera, sino la más ignominiosa, la de la cruz.

Y a partir de aquí empieza el proceso de exaltación, del que no se presenta la resurrección como causa (como hubiera hecho indudablemente Pablo, pero el himno es anterior a él). El punto culminante del proceso es la concesión a JC del "Nombre-sobre-todo-nombre", expresión que se refiere al propio nombre de Yahvé y que, teniendo en cuenta que en el AT el nombre indicaba lo que era la persona, aquí se quiere decir que JC recibe ser aquello mismo que era Yahvé. Este nombre se expresa con la frase que constituye la confesión más primitiva de la fe cristiana:JESUCRISTO ES SEÑOR.

J. LLIGADAS
MISA DOMINICAL 1978/17


ACLAMACIÓN (Jn 10, 27) R/. Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y ellas me siguen. R/.

El segundo hijo se arrepintió y fue. - Los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el Reino de Dios.

Del santo Evangelio según san Mateo: 21, 28-32
En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: "¿Qué opinan de esto? Un hombre que tenía dos hijos fue a ver al primero y le ordenó: 'Hijo, ve a trabajar hoy en la viña'. Él le contestó: 'Ya voy, señor', pero no fue. El padre se dirigió al segundo y le dijo lo mismo. Éste le respondió: 'No quiero ir', pero se arrepintió y fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?". Ellos le respondieron: "El segundo".
Entonces Jesús les dijo: "Yo les aseguro que los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino de Dios. Porque vino a ustedes Juan, predicó el camino de la justicia y no le creyeron; en cambio, los publicanos y las prostitutas sí le creyeron; ustedes, ni siquiera después de haber visto, se han arrepentido ni han creído en él". 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Comentario:
INSTALARSE EN LA FE
Pero no fue...

Son bastantes los cristianos que terminan por instalarse cómodamente en su fe sin que su vida apenas se vea afectada lo más mínimo por su relación con Dios.

Se diría que su fe es un añadido, un complemento de lujo o una nostalgia que se conserva todavía de los años de la infancia. Pero no algo nuclear que anima su vivir diario. Cuántas veces la vida de los cristianos queda cortada en dos. Actúan, se organizan y viven como todos los demás a lo largo de los días, y el domingo dedican un cierto tiempo a dirigirse a un Dios que está ausente de sus vidas el resto de la semana.

Cristianos que se desdoblan y cambian de personalidad según se arrodillen para orar a Dios o se entreguen a sus ocupaciones diarias. Dios no penetra en su vida familiar, en su trabajo, en sus relaciones sociales, en sus proyectos o intereses.

La fe queda convertida así en una costumbre, un reflejo, una "relajación semanal" como diría J. Onimus y, en cualquier caso, en una prudente medida de seguridad para ese futuro que tal vez exista después de la muerte.

Todos hemos de preguntarnos con sinceridad qué significa realmente Dios en nuestro diario vivir. Lo que se opone a la verdadera fe no es, muchas veces, la increencia sino la falta de vida.

¿Qué importa el credo que pronuncian nuestros labios, si falta luego en nuestra vida un mínimo esfuerzo de seguimiento sincero a Jesucristo?

¿Qué importa -nos dice Jesús en su parábola- que un hijo diga a su padre que va a trabajar en la viña, si luego en realidad no lo hace? Las palabras, por muy hermosas y conmovedoras que sean, no dejan de ser palabras.

¿No hemos reducido, con frecuencia, nuestra fe a palabras, ideas o sentimientos? ¿No hemos olvidado demasiado que la fe es una actitud ante Dios que da un significado nuevo y una orientación diferente a todo el comportamiento del hombre?

Los cristianos no deberíamos ignorar que, en realidad, no creemos lo que decimos con los labios sino lo que expresamos con nuestra vida entera.

Los creyentes hemos llenado de palabras muy hermosas la historia de estos veinte siglos, hemos construido sistemas doctrinales monumentales que recogen el pensamiento cristiano con hondura, pero la verdadera fe hoy y siempre la viven aquellos hombres y mujeres que saben traducir en hechos el evangelio.

JOSE ANTONIO PAGOLA
 Se dice Credo.

PLEGARIA UNIVERSAL
Ahora, después de haber proclamado nuestra fe, presentemos nuestra oración confiada al Padre de todos. Después de cada petición diremos: Escúchanos, Padre.
Por la Iglesia, por aquellos que quieren seguir a Jesucristo con fidelidad. Oremos.
Por el Papa, por nuestro obispo y por todos los obispos del mundo. Oremos.
Por las autoridades civiles y sus colaboradores, que tienen como misión hacer que funcione la vida colectiva. Oremos.
Por los hombres y mujeres del mundo entero, principalmente por aquellos que sufren las consecuencias de una riqueza mal repartida. Oremos.
Por quienes, movidos por el amor, trabajan por el bien de sus hermanos: los ancianos, los enfermos y los que se encuentran solos. Oremos.
Por la paz y la justicia en nuestra patria, que exigen el esfuerzo de todos para alcanzarlas y conservarlas. Oremos.
Por los que estamos reunidos en esta Eucaristía, compartiendo la alegría de la fe. Oremos.
Escucha, Padre, nuestra oración. Haznos cada vez más fieles a tu amor, siguiendo el camino de tu Hijo Jesucristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Dios misericordioso, que nuestra ofrenda te sea aceptable y que por ella quede abierta para nosotros la fuente de toda bendición. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio para los domingos del Tiempo Ordinario.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Cfr. Sal 118, 49-50)
Recuerda, Señor, la promesa que le hiciste a tu siervo, ella me infunde esperanza y consuelo en mi dolor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que este misterio celestial renueve, Señor, nuestro cuerpo y nuestro espíritu, para que seamos coherederos en la gloria de aquel cuya muerte, al anunciarla, hemos compartido. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.


UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- Las personas somos impacientes con los demás, administramos con tacañería las oportunidades y vamos negándoles el perdón y la comprensión. La longanimidad y la nobleza de corazón no son nuestra principal fortaleza. Las personas que nos tratan con enorme compasión y tolerancia nos aman de manera incondicional. Esas relaciones nos estimulan a ser mejores personas. Dios nos trata siempre de esa manera. Si revisamos nuestra historia personal podemos advertir que en distintos momentos de nuestra vida nos hemos equivocado radicalmente y Dios nos ha dado otra oportunidad. La conciencia de haber sido perdonados nos da confianza para recomenzar de nuevo. Nuestra fragilidad está sustentada por el amor compasivo de Dios, que como Padre y creador nos cuida y protege, con un amor mucho mayor que el de una madre por sus creaturas. Desde esa certidumbre podemos vivir confiadamente nuestra vida.

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