Hola amigos, bienvenidos a este sitio que solo busca compartir todo aquello que llega a mi buzón, y nos ayuda a crecer en nuestra fe católica..
(casi todo es sacado de la red)

Si alguien comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia o que se retire, por favor, que me lo comunique y lo hago inmediatamente. Gracias.

Espero que os sirva de ayuda y comenteis si os parece bien...


Gracias


Maria Beatriz.



SI AL CRUCIFIJO Tu quita un Crucifijo y nosotros pondremos mil

En este blog rezamos por todos los cristianos perseguidos y asesinados

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NOTICIAS SOBRE S.S. FRANCISCO

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Hemos vuelto

Queridos hermanos en Cristo. Tras algunos años de ausencia por motivos personales. A día de hoy 23/04/2017, con la ayuda de Dios Nuestro Señor retomamos el camino que empezamos hace ya algún tiempo. Poco a poco nos iremos poniendo al día, y trataremos de volver a ganarnos vuestra confianza.

Gracias de antemano y tenednos paciencia.
Dios os guarde a todos y muchas gracias a los que a pesar de todos habéis permanecido fieles a este blog, que con tanto cariño y tanta ilusión comenzó su andadura allá por el año 2009

Dios os bendiga y os guarde a todos.

4 de septiembre de 2014

Jueves, 4 de Setiembre de 2014. Comentarios de las Lecturas

1Cor. 3, 18-23. El Padre Dios es el origen de todo y de todos. Nuestra confianza no está puesta en manos de los hombres, aún cuando sean considerados los más sabios conforme a los criterios de este mundo. Por eso nosotros no anunciamos cosas terrenas, sino a Cristo Jesús, que el Padre Dios nos entregó no sólo como Salvador nuestro, sino también como Aquel que nos hace conocer a Dios y el amor que, como Padre nuestro, nos tiene. Así, perteneciendo a Cristo, unidos a Él mediante una Alianza nueva y eterna, junto con Él pertenecemos a Dios Padre, no como simples criaturas suyas, mucho menos como extraños que lo invocan, sino como hijos en el Hijo. Por eso aprendamos a vivir totalmente comprometidos como de hijos de Dios. Unidos a Él demos testimonio de Él en el mundo no sólo como fruto de nuestras investigaciones y estudios eruditos conforme a la ciencia de este mundo, sino conforme a la experiencia que tengamos del amor salvador de Dios, viendo así nuestros estudios sólo como auxiliares y no como fuente de salvación, la cual sólo procede de Dios de un modo gratuito hacia nosotros.

Sal. 24 (23). Cristo Jesús es el "Monte Santo" hacia el que confluyen todas las naciones. Sólo mediante Él podemos entrar en comunión de Vida con Dios y ser de Él. Sin embargo no podemos permanecer en Él mientras el pecado nos aleje de Él. Un corazón purificado, convertido en amor para elevarse a Dios como ofrenda agradable a Él, pero también convertido en amor fraterno para ser un signo del amor salvador de Dios en medio de las demás personas, es lo que Dios espera de su Iglesia. Sin embargo, sabiéndonos pecadores mientras peregrinamos por este mundo, hemos de abrir nuestro corazón a las inspiraciones del Espíritu Santo, que Dios ha derramado en nuestros corazones, para dejarnos transformar por Él en una imagen cada vez más perfecta del Hijo de Dios. Entonces seremos realmente una Iglesia que, mediante una continua conversión, camina hacia su perfección en Cristo mientras peregrina por este mundo.

Lc. 5, 1-11. Jesucristo es la Palabra de Dios que se ha encarnado, se ha hecho hombre, se ha hecho uno de nosotros. Nosotros lo escuchamos para conocer los caminos de Dios y vivir conforme a ellos. Por eso no podemos quedarnos junto a Él escuchándolo, sino que hemos de ser obedientes a su voluntad. Hemos de ir mar adentro, sin miedo a tener que encontrarnos con aquellos que viven lejos de Dios y a los que hemos de hacer llegar también el Mensaje de Salvación, pues la Iglesia no sólo debe ser evangelizada, sino que debe también convertirse en evangelizadora conforme a su propia experiencia personal de vida con el Señor. Sabemos que la fuerza salvadora del anuncio del Evangelio sólo depende de Dios y no de nosotros; que nosotros sólo somos frágiles instrumentos puestos amorosamente en manos de Dios. Cuando realmente logremos ser testigos de la conversión de los que viven lejos de Dios como ovejas sin Pastor, no nos vanagloriemos pensando que lo hicimos nosotros con nuestra ciencia y experiencia; reportémoslo a Dios; arrodillémonos ante Él y reconozcamos su poder salvador, realizado por medio nuestro, a pesar de que somos grandes pecadores; pecadores que, al igual que todos, vivimos en una continua conversión a Dios, que nos ha escogido para instruirnos y enviarnos como portadores de su Evangelio de salvación al mundo entero.

El Señor nos reúne para pronunciar su Palabra Salvadora sobre nosotros, de tal forma que lleguemos a ser en Él, hijos de Dios. Él nos explica las Escriturar y parte para nosotros el Pan. Así no sólo nos anuncia el mensaje de salvación con sus palabras, sino que su Entrega Pascual se convierte también en el lenguaje mediante el cual el Señor nos hace comprender el amor que el Padre Dios nos tiene. Y el Señor nos llama para que entremos en comunión de vida con Él. Su Iglesia recibe así la vocación de convertirse en portadora del Evangelio, no sólo instruyendo a los demás en el Camino de Salvación, sino dando su vida por todos para que todos tengan vida, y Vida eterna. Ante Cristo, con toda humildad, tomemos la firme determinación de pertenecer sólo a Él, para que siendo, en Él, de Dios, podamos continuar su obra salvadora en el mundo.

El Señor ha instituido a su Iglesia para que sea el instrumento mediante el cual la salvación llegue a toda la humanidad, de todos los tiempos y lugares hasta el fin del mundo. Sin embargo no podemos cimentar el anuncio del Evangelio en hechos admirables y milagrosos sino en la adhesión a Cristo Jesús. Quien busca a Cristo sólo para recibir de Él aquello que busca y pretende conforme a sus necesidades temporales, fácilmente puede derrumbarse y alejarse de Él perdiendo su compromiso en el anuncio del Evangelio que nos salva. A veces nos encontraremos con acontecimientos arduos, difíciles en la vida; tal vez el desánimo toque a nuestra puerta cuando, habiéndolo dado todo, la respuesta sea nula o demasiado exigua. Es entonces el momento de reflexionar sobre los criterios que han regido nuestra labor evangelizadora. Es tiempo de saber si hemos estado en oración a los pies de Jesús, si lo hemos escuchado y hemos trabajado obedeciéndolo a Él; o, por el contrario, si hemos seguido nuestros planes, tal vez elaborados de un modo técnicamente perfecto, pero muy al margen de Dios. Sepamos que no somos nosotros los que damos la salvación al mundo. Es Dios; y nosotros sólo somos sus frágiles instrumentos. Haciéndolo todo en su Nombre todo cobrará la eficacia que nos viene de Dios y podremos ser testigos de la obra de salvación que Él realice incluso en aquellas personas en la que parecería imposible que sucediera. Vivamos, pues, en un amor fiel al Señor y a su Palabra.

Que Dios nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de saber ser dóciles a la Palabra de Dios, para que, por nuestro medio, el Señor haga llegar su salvación al mundo entero. Amén.

Homiliacatolica.com

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