Hola amigos, bienvenidos a este sitio que solo busca compartir todo aquello que llega a mi buzón, y nos ayuda a crecer en nuestra fe católica..
(casi todo es sacado de la red)

Si alguien comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia o que se retire, por favor, que me lo comunique y lo hago inmediatamente. Gracias.

Espero que os sirva de ayuda y comenteis si os parece bien...


Gracias


Maria Beatriz.



SI AL CRUCIFIJO Tu quita un Crucifijo y nosotros pondremos mil

En este blog rezamos por todos los cristianos perseguidos y asesinados

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NOTICIAS SOBRE S.S. FRANCISCO

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Hemos vuelto

Queridos hermanos en Cristo. Tras algunos años de ausencia por motivos personales. A día de hoy 23/04/2017, con la ayuda de Dios Nuestro Señor retomamos el camino que empezamos hace ya algún tiempo. Poco a poco nos iremos poniendo al día, y trataremos de volver a ganarnos vuestra confianza.

Gracias de antemano y tenednos paciencia.
Dios os guarde a todos y muchas gracias a los que a pesar de todos habéis permanecido fieles a este blog, que con tanto cariño y tanta ilusión comenzó su andadura allá por el año 2009

Dios os bendiga y os guarde a todos.

7 de septiembre de 2014

DOMINGO XXIII T.O -A-



Lectura del profeta Ezequiel 33,7‑9 
Si no hablas al malvado, te pediré cuenta de su sangre

Así dice el Señor: "A ti, hijo de Adán, te he puesto de atalaya en la casa de Israel; cuando escuches palabra de mi boca, les darás la alarma de mi parte. Si yo digo al malvado: "¡Malvado, eres reo de muerte!", y tú no hablas, poniendo en guardia al malvado para que cambie de conducta, el malvado morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre; pero si tú pones en guardia al malvado para que cambie de conducta, si no cambia de conducta, él morirá por su culpa, pero tú has salvado la vida."
Palabra de Dios

 REFLEXIÓN 


RESPONSABLES DE LA SALVACIÓN DEL HERMANO  

El profeta Ezequiel no puede dejar a un lado y olvidar todo lo que el pueblo ha sufrido en el exilio, fruto del  desmadre al que había llegado; la consecuencia fue la invasión de Nabucodonosor y la destrucción de Jerusalén.

Esa lección de la historia que con frecuencia la gente olvida y, sobre todo los más jóvenes que no pasaron por ahí, tienen el peligro de pensar que todo empezó cuando ellos llegaron a este mundo y no se dan cuenta que, lo que se tiene es fruto de una historia que ha costado mucho atravesarla.

Ezequiel viene a ser como la memoria viva que no deja dormirse a su pueblo y se convierte en el vigilante que está atento a todo lo que pasa y va interpretando todos los signos de la historia y de la marcha del pueblo, a la luz de la Palabra de Dios.

El profeta siente como una responsabilidad personal, el cuidar de la vida del pueblo y está pendiente de todos los peligros que acechan y que pueden desviarlo  del camino y volver a repetir la misma historia de muerte.

Su postura es molesta, pues siempre está advirtiendo de los peligros que existen y abriendo los ojos al pueblo para que vea y no tropiece. Pero el pueblo es libre y puede aceptar las advertencias del profeta, o despreciarlas y hasta revolverse contra él y hasta matarlo, como ocurre prácticamente con todos y, después reconocen la razón que llevaba, cuando ya no hay remedio.

No podemos olvidar que todos nosotros, al estar bautizados fuimos consagrados también como profetas y, por tanto, es responsabilidad de cada uno la salvación de los que le rodean: cada uno hemos de convertirnos en un cuidador o vigilante de su hermano y no permitir que los demás entren por un camino equivocado.

Sin embargo, esta característica del cristiano y de la iglesia en general, es triste ver cómo se ha perdido, de tal manera que nadie es cuidador, vigía de la vida de los demás, sino todo lo contrario: el individualismo hizo mella en cada uno y lo convirtió en un extraño y un enemigo más que en un hermano.
  
Salmo responsorial: 94


Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: "No endurezcáis vuestro corazón."

Venid, aclamemos al Señor, /
demos vítores a la Roca que nos salva; /
entremos a su presencia dándole gracias, /
aclamándolo con cantos. R.
Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: "No endurezcáis vuestro corazón."

Entrad, postrémonos por tierra, /
bendiciendo al Señor, creador nuestro. /
Porque él es nuestro Dios, /
y nosotros su pueblo, /
el rebaño que él guía. R.
Ojala escuchéis hoy la voz del Señor: "No endurezcáis vuestro corazón."

Ojala escuchéis hoy su voz: /
"No endurezcáis el corazón como en Meribá, /
como el día de Masá en el desierto; /
cuando vuestros padres me pusieron a prueba /
y me tentaron, aunque habían visto mis obras." R.
Ojala escuchéis hoy la voz del Señor: "No endurezcáis vuestro corazón."


Lectura de la carta del apóstol S. Pablo a los Romanos 13,8‑10
Amar es cumplir la ley entera  

Hermanos: A nadie le debáis nada, más que amor; porque el que ama a su prójimo tiene cumplido el resto de la ley. De hecho, el "no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no envidiarás" y los demás mandamientos que haya, se resumen es esta frase: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." Uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso amar es cumplir la ley entera.
Palabra de Dios
  
REFLEXIÓN 

LA EXPERIENCIA DE LA FE VIVA  

S. Pablo se encuentra con una sociedad completamente corrompida, en la que los valores del reino no tienen cabida. ¿Cómo vivir ahí? No hay otra alternativa que asentar la vida sobre las bases del AMOR, para poder responder a los desafíos que la vida está presentando en ese momento.

Es muy fácil desviarse por otros caminos y poner como referentes morales  otros principios que el mismo sistema presenta. Sin embargo, el AMOR es la síntesis, el resumen más importante de todo concepto filosófico, político o religioso; agarrados ahí no van a fallar: “ el no cometerás adulterio, no matarás,  no robarás, no envidiarás… y todos los mandamientos, se resumen en esta frase: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay más ley, ni mejor culto que le podamos dar a Dios que el amor.

Pablo no se está oponiendo a ninguna norma, ni aconsejando nada extraño, simplemente proclama el amor como fuerza que supera a toda ley: “Uno que ama a su prójimo no le puede hacer daño”, sino más bien, siempre andará buscando cómo hacer el bien a todos los niveles

Convertirse no es más que cambiar radicalmente de forma de pensar y de actuar: quien se convierte, pone el AMOR como norma suprema de su vida y ese amor se traduce en hechos concretos de servicio, de honradez, de perdón, de respeto, de tolerancia, de justicia, de solidaridad y de fraternidad… y todo lo que no sea eso, no es más que una caricatura del cristianismo y de la fe. 

Lectura del santo evangelio según S. Mateo  18,15‑20
Si te hace caso, has salvado a tu hermano  

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.
Os aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos."
Palabra del Señor

 REFLEXIÓN
  
ABIERTOS AL PERDÓN Y A LA CORRECCIÓN  

S. Mateo nos muestra uno de los problemas más fuertes que se presentan en la vida de una comunidad: cuando un miembro de ella está caminando erróneamente ¿qué hacemos?  ¿lo dejamos que se estrelle, o se lo impedimos?

            La respuesta que el  individualismo de hoy nos presenta es bien  clara: “¿Y yo quién soy para meterme en la vida de nadie? Tenemos que respetar las decisiones de cada uno…”  y con estas y mil razones más, que basamos en el respeto a la libertad de la persona, escurrimos el bulto y dejamos que una persona llegue a perder su vida.

            S. Mateo se plantea seriamente el tema: el pecado  no es solo una cuestión individual con carácter moral, sino que es también algo que afecta a la comunidad, pues el individuo no vive aislado, por tanto, sus errores afectan a la comunidad entera y ésta tiene la obligación de enfrentarlo e impedírselo.

            S. Mateo intenta dejar bien claras dos cosas: no se trata de dejar que cada uno haga lo que quiera, de tal forma que se llegue al caos en la comunidad, ni tampoco establecer un rigorismo tal, que agobie y no se tolera que alguien pueda realizar su libertad y cometer un fallo o equivocarse.

            No se trata de establecer un código jurídico, sino que, por encima de cualquier otra cosa, de lo que se trata es de salvar al hermano que ha cometido el fallo y,  no tomar la postura de expulsarlo o condenarlo antes de nada.

            Se trata de establecer un proceso  pedagógico que le lleve a darse cuenta que no vale la pena estancarse en el error; ahora bien, si la persona se empecina y se resiste, no aceptando la invitación que se le hace desde  el amor y la fraternidad, entonces sí, la comunidad se ve obligada a expulsarla de su seno, es decir, la comunidad ha de respetar la opción que la persona ha tomado de desprecio a la comunidad, pues no acepta ni el perdón ni el arrepentimiento, por lo tanto, ella misma se aparta de la comunión.

            La llamada que nos hace hoy la palabra de Dios es fuerte: estar siempre abiertos al perdón y a la acogida, pero al mismo tiempo, abiertos a reconocer que nos podemos equivocar en un momento y dar las gracias si mi hermano me llama a la corrección, sin considerar ese hecho como un desprecio o una ofensa.
D. Melitón Bruque Garcia
Párroco de S. José, Linares

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