
Mateo13, 31-32
31 Otra parábola les propuso: «El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo. 32 Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas.»Marcos 4, 30-32
30 Decía también: «¿Con qué compararemos el Reino de Dios o con qué parábola lo expondremos? 31 Es como un grano de mostaza que, cuando se siembra en la tierra, es más pequeña que cualquier semilla que se siembra en la tierra; 32 pero una vez sembrada, crece y se hace mayor que todas las hortalizas y echa ramas tan grandes que las aves del cielo anidan a su sombra.»Lucas 13, 18-19
18 Decía, pues: «¿A qué es semejante el Reino de Dios? ¿A qué lo compararé? 19 Es semejante a un grano de mostaza, que tomó un hombre y lo puso en su jardín, y creció hasta hacerse árbol, y las aves del cielo anidaron en sus ramas.»Comentarios a la Parábola El grano de mostaza
Gunther Schiwy, "Iniciación al Nuevo Testamento", Ed. Sígueme, España, 1.969
Comentarios a Mc 4, 30-32
Ahora hay que insistir menos en que Dios hace triunfar su reino (cf. M4, 17); hay que notar más bien que los comienzos desalentadores del reino de Dios en Jesús no son motivo para dudar de que un día se triunfará.La introducción de la parábola (cf. Mt 13, 24A) tiene por fin despertar la atención. Hoy sabemos que hay semillas más pequeñas que el grano de mostaza. Pero la mostaza negra, a modo de mata, que se da en Palestina, alcanza en un año, con buenas condiciones, una altura de 3 a 4 metros, con tronco amaderado por debajo y que, por tanto, se la puede tener por un árbol. La segunda imagen es veterotestamentaria, aplicada no sólo a los grandes imperios de Egipto y Babilonia, sino también al reino mesiánico: "Así dice el Señor Dios: Yo mismo tomaré de la cumbre del cedro, de sus ramas más altas yo arrancaré un tierno ramo. Lo plantaré sobre una montaña muy elevada. Sobre un monte elevado de Israel lo plantaré. Echará ramas y dará frutos. Se convertirá en un magnífico cedro. Todos los pájaros habitarán a la sombra de sus ramas. Todos los árboles del campo conocerán que yo soy el Señor, que he abatido un árbol alto y he exaltado un árbol bajo, que he hecho que un árbol verde se marchitase y floreciese uno que estaba seco" (Ez 17, 22-24)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada